• Braulio Madrid

He visto otro mundo del que desconocía


Vereda palmira, el peñol

Como he dicho en el blog anterior, estuve trabajando durante 4 meses como censista en el censo nacional de población y vivienda en Colombia, acepté el trabajo por algunos apuros económicos, pero también acepté para hacer algo de ejercicio, ya llevaba varios meses sin una actividad física exigente.


Cuando entré tenía la percepción de que estaba en un nivel de pobreza preocupante, de un cristo de espaldas y al revés en mi destino, sin embargo los primeros días empezando lloré de ver familias en peores condiciones de las que yo estaba, con enfermedades que suponían un drenaje monetario. Ahí empecé a dejar de quejarme de mi situación personal y ponerme en una mentalidad algo cruda para lo que se avecinaba.


Psiche

El operativo inició con muchos problemas inicialmente, ya que el gobierno saliente no dejó casi presupuesto, además de la pésima gestión, estuvimos el primer mes viéndonos las caras unos compañeros a otros, y similar al experimento de la profesora que clasificaba a sus alumnos por el color de sus ojos, donde los de ojos claros dominaban a los de ojos oscuros; los egos de muchos empezó a imponerse sobre otros a pesar de la igualdad de condiciones.


Empecé a pensar que la condición mental de todos estaba condicionada con antelación por las vivencias de este sistema capitalista salvaje, los que tenían este rol administrativo se tomaban las decisiones de forma autoritaria como si lo hicieran para una empresa privada y amenazaban con el corte del salario o con la terminación del contrato.


Otros como yo lo veíamos como una recuperación parcial de los impuestos que alguna vez ya pagamos y creíamos más en una colaboración en vez de una subordinación. Aun con la amenaza latente y diferencias irreconciliables se logró terminar el trabajo en el tiempo estipulado.


Aunque esta sea una observación personal un tanto subjetiva, he observado que el comportamiento de las personas cambia con el contexto, nuestros miedos tienen efecto en cierto contexto, dichos contextos son como programas en nuestra mente, el estar acostumbrados a trabajos del sector empresarial hace pensar que el trabajo en el sector público también es empresarial pero no es así, la mente se ve afectada por el rotulo del cargo y al papel que debe ejercer, más que leer la situación.


Relativa pobreza

La situación en campo era distinta, para mi sorpresa esperaba que los campesinos fueran hostiles y ver quizás mucho rechazo, antes por el contrario fui muy bien recibido, bien atendido y esta visión de pobreza empecé a entenderla de otro modo diferente. Ellos estaban más ricos espiritualmente de lo que yo lo estaba, a pesar de las enormes dificultades que padecen, de las carencias económicas, la falta de oportunidades, la falta de estudio, también me di cuenta que tenían incluso más cosas que lo que tiene una persona que vive en la cabecera municipal.


Ellos poseen un techo aunque en cierto modo ilegal, una persona del pueblo no tiene posibilidades siquiera de comprar una.

Ellos no arriendan sus casas, las prestan.

Si pierden su casa por alguna calamidad, tienen más posibilidades de conseguir ayuda y volver a recuperar su casa, para alguien que vive en la cabecera, no tiene ayuda de nadie.

Para ellos conseguir comida es casi gratis, funciona como una especie de economía del trueque de forma un tanto obligada, solo compran cosas que no tienen manera de conseguir como el azúcar el aceite, el pan, pero las verduras o las cosechan o las cambian. Una persona que viva en la cabecera municipal tiene obligatoriamente que comprarlo todo.


Un dia de sueldo diario para alguien que viva en la cabecera es de 26.000 pesos colombianos, para un campesino el dia de trabajo sale a 40.000 pesos lo que viene a valer 13.3 dolares el dia, sin embargo su fuente de ingresos no es constante, tienen días en los que no encuentran un trabajo y ese dia se quedan sin ganar nada, lo que obliga algunos a movilizarse al pueblo a conseguir trabajo fijo.


En colombia existe una base de datos que califica un puntaje para recibir beneficios llamado Sisben; por decirlo así es como el sistema de puntaje de ciudadanía de los chinos a la inversa. Entre más pobre seas más te ayudan, entre mas lastima inspires más te ayudan, entre menos ayudes a la sociedad más te ayudan.


Esto ha supuesto la columna vertebral de un montón de oportunidades y beneficios para la búsqueda de empleo, emprendimiento, subsidios y ayudas, lo que hace que también estas personas se mantengan en el umbral de pobreza para conservar estas ayudas, ya que si en una próxima calificación su puntaje aumenta, pierden estos beneficios.


Como la gente vive en zonas rurales, se conocen bien entre ellos, todos saben las historias de todos, todos saben sus ventajas y desventajas, en base a eso se aportan los unos a los otros, se recomiendan los unos a los otros y se apalancan los unos a los otros. Esto resulta útil para ser tenido en cuenta para algún trabajo, lo que a mi personalmente me ha costado un montón. Esto a su vez les facilita a la hora de conseguir pareja y tener matrimonios más estables.


Algo curioso es que en el campo se ve mucho que los hombres y las mujeres en su mayoría son solteros a los 40 años de edad, las mujeres se enamoran de hombres que viven en el pueblo o en la ciudad y luego se encuentran que por esa ambición de buscar un futuro asegurado, sufren maltrato físico y regresan a vivir en casa de sus padres nuevamente, pero ya con hijos en pleno crecimiento.


Los hombres por su parte no logran una riqueza suficiente como para asegurar una estabilidad a una mujer y se quedan solos.


Las enfermedades en el campo son más bien del tipo de movilidad reducida o presión alta, que cualquier tipo de demencia mental o alteración genética o cáncer. Esto es propiciado por el ambiente en el que viven, donde aún cuentan con aire puro, fuentes de agua en buen estado. trabajo físico, una buena alimentación. Completamente diferente a quien vive en una ciudad donde el aire es pobre, el agua es tratada, los alimentos contienen muchos tipos de químicos y el trabajo es sedentario en muchas ocasiones.


Conclusión

Inicié mi viaje pensando que era muy pobre y ahora entiendo que lo soy pero no por los motivos que me esperaba. Desde el principio mi economía estaba bien en comparación a lo como ellos viven, pero lo que puedo comprar con ese dinero no alcanza la calidad en la que viven, como alimentación, aire puro, agua, gente que te conozca y oportunidades. Las oportunidades son como el juego del tingo tingo tango en los pueblos de colombia.


En las cosas que puedo aventajar a la gente del campo es en conocimientos o el tener acceso a la informacion que quizas ellos no tengan manera de alcanzar en estos momentos.


Se que fue muy largo este post, que ya parece un Taringa, mi intención era compartirles un poco mi sorpresa en campo, ese mundo que encontré del que no tenía ni idea y verlo con mis propios ojos, se que la lectura también tiene sus contradicciones y de momento me encuentro algo confundido, al grado de volver a plantearme el significado de la palabra riqueza.

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